lunes, 18 de febrero de 2013

Diez imperdibles de la ciudad de São Paulo



São Paulo es la reina megalópolis de Sudamérica que siempre va por más, en la economía, en las dimensiones, en la cultura. A menos de tres horas de Buenos Aires, cada vez que se la visita se descubre un surtido de novedades, desde barrios recién nacidos hasta muestras de arte rutilantes, desde complejos arquitectónicos remodelados hasta recitales que sacuden la historia (el movimiento es mayor en estos años previos al Mundial del Fútbol). Con dificultad seleccionamos diez puntos imperdibles entre más de un centenar.


1. MASP, Museu de Arte de São Paulo

Pinacoteca con obras de Rafael, Mantegna, Botticceli, Rembrandt, Cranach, Velazquéz, Goya, Delacroix, Renoir, Manet, Monet, Cézanne, Van Gogh, Toulouse-Lautrec; biblioteca, fototeca, filmoteca, videoteca, cursos de artes, ciclos de cine, conciertos, conferencias: el Museu de Arte de São Paulo es quizás el centro cultural de mayor actividad de Brasil. Su casa es uno de los predios iconográficos del esplendor arquitectónico de Sao Paulo, y uno de los edificios naturales de la avenida Paulista, con su cuerpo principal que descansa acostado sobre cuatro pilares, dejando entre el edificio y el piso un enorme espacio vacío de 74 metros de largo.


2. Vila Madalena

Barrio bohemio de geografía accidentada, poblado de atelieres, galerías de arte y una colección de bares de todo tipo, como para visitar uno diferente cada noche. Algunos son botecos clásicos, otros nutridos de periodistas y aficionados al fútbol, o centros del público al que en Sao Paulo llaman GLS (gays, lésbicas y simpatizantes). Hay bares para sambar, para disfrutar del rock and roll y los hay para bebedores expertos. Todos son para amantes de los momentos de intenso y dedicado ocio, quienes también se entretienen en las librerías, en la Feira Omaguás —donde los domingos artesanos selectos llevan sus trabajos—, o en la Feira da Praça Benedito Calixto, que los sábados es una feria de todo lo que se puede comprar.


3. Muséu do Futebol

Apuesta fuerte del diseño para que el visitante sienta cómo el fútbol, nacido en la élite de Inglaterra, gente blanquísima, maduró brasileño, popular y mestizo. El museo es en todo momento emocionante, informativo y divertido. Construido en las entrañas del Pacaembu, Estadio Municipal Paulo Machado de Carvalho, con los recursos de la tecnología multimedia usados en todo el ancho de sus posibilidades para que el visitante viva el fútbol como arte, palpite el tribalismo masivo de las hinchadas, reviva la historia de las Copas del Mundo, sienta la gloria (repetida cinco veces) y la depresión insondable (una sala muestra y vuelve a mostrar dignamente la final del 50 en el Maracaná, perdida ante Uruguay).


4. Avenida Paulista

Es el alma paulistana, por la que fluyen muchos de los siete millones de autos que andan por la ciudad y, una vez al año, más de tres millones orgullosos de ser gay. Es una avenida grandiosa, símbolo de la vocación expansiva de la ciudad. Es el centro financiero y un alto punto cultural de Sao Paulo. En su mapa se distribuyen el Masp, la Casa das Rosas, casa histórica donde funciona un centro cultural dedicado a la poesía, cines, teatros, cafés. Tres kilómetros para ir de compras y caminar (es muy segura) entre restaurantes, lanchonetes y magníficos edificios.


5. Edificio Banespao

En los años 40 fue la mayor construcción de hormigón armado del mundo y hasta 1956 el edificio más alto fuera de Estados Unidos, con 150 metros de altura y 36 pisos. El Edificio Altino Arantes es orgulo de la historia paulista. Desde su mirador se tiene una visión de 360º que permiten distinguir la Serra do Mar, el Pico do Jaraguá, los edificios en la Avenida Paulista y las principales construcciones del centro. En el lobby, introduce a la magnificencia del edificio una araña de cristal de 13 metros de altura y 10 mil piezas de cristal. Un museo reúne más de 2000 objetos de la historia de los casi 100 años del edificio.




6. Museu da Língua Portuguesa

No es casualidad que este museo esté en São Paulo: es la ciudad con más personas que hablan el idioma portugués en el mundo. En 2006 fue abierto en la Estação da Luz, edificio de arquitectura victoriana, dotado de tecnología de avanzada que le permite una alta interactividad. Los visitantes sienten la formación y la evolución del idioma portugués en las diferentes áreas. En una pantalla de 106 metros se proyectan simultáneamente nueve cortos sobre el uso de la lengua portuguesa en el cotidiano: la danza, los carnavales, el fútbol, la música, etc. En el Juego de la Etimología los visitantes se divierten moviendo imágenes que contienen fragmentos de palabras. El Mapa de las hablas es una pantalla interactiva que se navega escuchando la forma de hablar de los brasileños de distintas regiones. La Plaza de la Lengua es una especie de planetario de palabras con efectos visuales proyectados sobre el techo. En una pantalla se presentan grandes clásicos de la prosa y de la poesía.


7. Pateo do Collegio

Entre los rascacielos paulistanos aún está el Pateo do Collegio, donde nació la Vila São Paulo de Piratininga. En un comienzo fue una cabaña donde se reunieron 13 jesuitas, un día de enero de 1555. Un año después se convirtió en la escuela que hoy se visita para ver pasar 400 años de historia. Hay actividades culturales y un museo de arte sacro e histórico, pinacoteca y biblioteca. Un túnel del tiempo en el que también se puede asistir a una misa.
El Pateo do Collegio forma parte del circuito Centro Histórico, que incluye la Catedral da Sé, uno de los cinco mayores templos góticos del mundo, y el Largo São Francisco, el principal conjunto de arquitectura barroca de la ciudad, integrado por la  Facultad de Derecho de la USP, la Iglesia São Francisco de Assis y la Iglesia Chagas do Seráfico Pai São Francisco.


8. Parque Ibirapuera

La vista se recrea con la variedad de los árboles, los oídos con el sonido de los niños jugando libremente por todo el parque y el corazón con la amabilidad de los paulistanos. Los domingos soleados miles de personas caminan, trotan, andan en bicicleta, skate o rollers, juegan al fútbol, al volley, al basketball... o descansan recostados frente al lago, viendo el atardecer y alimentando a los cisnes de esta amplia extensión de áreas verdes dentro de la mayor urbe de Sudamérica. Jóvenes, ancianos y bebés disfrutan de sus pequeños bosques, lagos y senderos, limpios, bien señalizados y seguros. En medio del verde se erigen también pulmones de cultura: el Museu de Arte Moderna, el Pavilhão da Bienal, el Museu Afro Brasil, el Pavilhão Japonês– con una réplica del Palacio Imperial de Kyoto– y el edificio de la Oca, diseñado por Oscar Niemeyer.


9. Restaurante Figueira

Con las mesas que se extienden en un patio bajo una majestuosa higuera centenaria y gigante, el Figueira Rubaiyat es sofisticado y plácido. La cocina rescata la gastronomía primitiva del horno de barro y las cazuelas de hierro, con platos originales en una carta variada. Se destacan las carnes, de diferentes procedencias, incluida la finca propia. El buffette de postres es el mejor de la ciudad y la carta de vinos es profusa. Está ubicado en la rua Haddock Lobo del suntuoso barrio Jardins. Un almuerzo en el Figueiras es un modo de conocer la vida en uno de las zonas más refinadas de Brasil y su gente.


10. Sala São Paulo

En el interior de la imponente Estación Júlio Prestes, antigua estación de tren de la compañía Estrada de Ferro Sorocabana, de ornamentación sobria y detalles al estilo Luís XVI, suenan los conciertos en la Sala São Paulo. Se trata de uno de los teatros líricos más importantes del Brasil, y sede da Orquesta Sinfónica del Estado. Fue creada a fines de los 90 como parte de un proyecto de revitalización del centro antiguo de la ciudad y está junto a la Pinacoteca do Estado y el Museu de Arte Sacra. El calendario de conciertos es apretado y de altísima calidad. Una visita guiada es inevitable.



INFORMACION ÚTIL

Cómo llegar
Tam Mercosur, Aerolíneas Argentinas, Gol y Tam tienen vuelos directos desde Buenos Aires a São Paulo (Aeroporto Internacional de Guarulhos) todos los días, con tarifas desde 450 dólares.

Dónde alojarse
El Hotel Tívoli (5 estrellas), en el barrio Jardins, ofrece sauna, Spa, piscina y un restaurante magnífico desde el que se domina toda la ciudad, con habitaciones en base doble desde 560 dólares.
El Cinelandia Hotel, en el centro histórico, ofrece servicios básicos con habitaciones desde 113 dólares.
Los huéspedes del Cinelandia Hotel podrán disfrutar de un desayuno bufé con croissants, tartas y fruta. Gracias a su céntrica ubicación, el hotel está rodeado de restaurantes, cafeterías y animados bares.
Para los jóvenes que buscan arte y buenos precios, el Hostel Vila Madalena, a 15 minutos del subte, tiene camas por 25 dólares.

Dónde informarse
Área de Turismo de la Embajada de Brasil en Argentina: tel. (011) 4515-2400,  turismo@brasil.org.ar
www.saopaulo.sp.gov.br




domingo, 20 de enero de 2013

De Ushuaia a Río Grande



A veces no tomamos conciencia cabalmente de que Tierra del Fuego es una isla, la más grande de nuestro territorio, enorme como la Gran Malvina y la Soledad. Argentina termina en una enorme y desértica isla en donde la colita de la Cordillera de los Andes gira hacia el Atlántico. Una isla fría y pródiga en paisajes, desde la estepa patagónica hasta bosque andino austral.
La actividad turística ha tenido la habilidad de rescatar aquel rincón extremo, más allá de lo remoto, y convirtió a la capital Ushuaia en uno de los focos del turismo de la Patagonia. Uno puede aventurarse desde Ushuaia al interior de aquella isla del fin del mundo y llegar a su corazón, Río Grande, donde están guardados el relato de su historia y la explicación de su presente.




Para una travesía desde Ushuaia a Río Grande, subiendo hacia la Cordillera por la ruta 3 se mira detrás a Ushuaia, que parece una manada de casas bajando a tomar agua a la bahía. Se va por la ruta 3, camino extraordinario, cargado de lugares y acontecimientos, que recorre más de 3.000 kilómetros para llegar a Buenos Aires. Todo es bosques alrededor y abundan los rincones para picnic al pie de las montañas y a orillas del río Olivia. Saturan de verde los árboles al costado del camino y al fondo, semivelada por una nube, farallón oscuro, casi negro, y blanco, se ve el Monte Olivia nevado. Vamos por el Paso Garibaldi, único que cruza los Andes de sur a norte. En el punto más alto de la ruta (450 m.s.n.m.) aparece la vista más gloriosa de toda la isla, con el Lago Escondido huyendo hacia un horizonte de montañas, todo bajo una sobreabundancia de cielo y una sensación de Paraíso Glacial.
De pronto, a unos 100 kilómetros de Ushuaia, nos encontramos el magnífico escollo del Lago Fagnano, gris, misterioso, sólido, de aguas metálicas, siempre encrespadas, que provienen de glaciares y desaguan en el Estrecho de Magallanes. Bordeamos el lago un tercio de sus más de 100 kilómetros de largo, y en el último contacto estamos en Tolhuin, pueblito joven, desde el que se hacen caminatas a los territorios del lago: bosques de lenga y de ñires. También se visita en 4x4, trekking o cabalgando, la Reserva Provincial "Corazón de la Isla" y el cerro Shenolsh, estratégico para el avistaje de cóndores, y se cabalga a la Laguna Negra, por bosques, acantilados, arroyos, castoreras y turbales.
Sigue un paisaje de pequeños llanos donde los castores embalsan sin dificultad hilos de agua que haraganean haciendo fintas sin encontrar rumbo. Los pinos dejan lugar a montes achaparrados, secos y adornados de babas del diablo verdes. El mundo de montañas se ha convertido en una estepa tendida hacia el mar. El viento la barre todo el tiempo. Intenta llevarse las ovejas y las estancias, las almas en pena de los selk’nam y los siglos geológicos.
En un lugar donde ese paisaje se encuentra con el Atlántico se ha establecido Río Grande.

Río Grande se fundó sobre un vellón. Estancieros de apellidos Brown, Montes, Bridges, Reynolds, limpiaron los campos de indios y criaron las ovejas cuyas lanas y carne se exportarían. En 1917 establecieron el frigorífico CAP, Corporación Argentina de Productores. Esta fue una isla ovejera durante varias décadas. 




Restos de aquella época están siendo rescatados con pasión por un joven empresario que estableció en una de las instalaciones de la CAP el distinguido restaurante El Muelle, que conserva faroles, caja fuerte, libros, herramientas y severos adornos prácticos. El predio fue declarado Patrimonio Histórico. Un espacio del restaurante es el Salón Justicialista, con pinturas de Evita, una capa militar de Perón, una escritura que lleva su firma y una colección de piezas que configuran un conjunto litúrgico.


En medio de una Naturaleza despoblada, Río Grande concentra más de cien mil personas, tiene un parque industrial que no descansa y tantos autos que en las calles hay embotellamientos. Trabajadores de todas las provincias acuden desde los años 80, configurando una síntesis de Argentina, vivaz y heterogénea. Los pobladores recientes llegan a una tierra que fue la casa de hombres y mujeres que supieron vivir en la aridez y el frío asesino durante más de 10.000 años.
Yendo desde el centro de Río Grande hacia el Museo Monseñor Fagnano de la Misión Salesiana, por un camino costero, se ve a lo lejos un promontorio alto que se corta en un acantilado. El guía del museo nos contará que es el Cabo Domingo, en una zona donde un escocés reunió 300 indios a quienes les propuso darles ovejas en lugar de que las cazaran —los indios sustituían al guanaco por esos animales tan fáciles. Aceptaron el acuerdo, el escocés organizó, para festejar, un asado con profusión de alcohol, y cuando los visitantes se emborracharon, fueron pasados a cuchillo. Los curas salesianos explican que llegaron a Tierra del Fuego para proteger y evangelizar a los selk’nam (onas) que se salvaron. El Museo Monseñor Fagnano cuenta la historia de esos humanos asombrosos, que sobrevivieron al clima que no soportaríamos más de unos días. Las fotos y algunos utensilios ofrecen la intuición de su audacia, su cosmovisión y su relación con el entorno. Los salesianos establecieron en 1893 la misión, que integra una capilla de 1899 y otros edificios declarados Monumentos Históricos Nacionales.


También exhibe la historia social de los diferentes pueblos que habitaban la isla —unos vivían en las costas, otros en la pampa— y los colonos europeos y argentinos, el Museo Municipal “Virginia Choquintel”. La didáctica es esmerada y todo lo que puede ver el público es producto de investigaciones. Además de información sobre las sociedades, hay abundante explicación de los enclaves geográficos y ambientes naturales de la Tierra del Fuego. El visitante sale del museo con la fantasía repleta de delfines, castores, hongos, pingüinos, guanacos, pajaritos y plantas: todos seres que llenan de vida la mayor y más remota isla de la Argentina.



Los festejos en el frío

Afuera del estadio cerrado el frío no va a aflojar jamás, pero la rítmica vibración de las paredes anuncia que allí dentro ocurre algo diferente. En el interior se está produciendo un calor, más bien una calidez, que hace olvidar la cruda frialdad: José Rajal ha agarrado el violín y Los Carabajal castigan unas chacareras dobles que arrancan a la gente de las sillas y las hacen bailar, tienen a todos los santiagueños aplaudiendo y cantando y riendo, y añorando el pago querido. Los mozos vuelan entre las mesas con grandes porciones de corderos, porque es la Primera Fiesta del Cordero Fueguino.


Río Grande tiene todo el año fiestas y eventos, que su gente celebra y los turistas disfrutan. Se corre una de las carreras más exigentes de la Patagonia, el “Gran Premio de la Hermandad”, entre Río Grande y Porvenir, por 700 kilómetros sin interrupción. Al final de la primavera se larga el Rally Bike de los Lagos del Fin del Mundo, y en abril motos y cuatricilos compiten en la Vuelta a la Tierra del Fuego, unos 400 kilómetros desde Río Grande hasta Ushuaia y volviendo a Río Grande.
Deportistas de Argentina y de otros países  reman 170 kilómetros en el Raid Náutico Internacional de Tierra del Fuego, desde las proximidades del lago Blanco en Chile hasta Río Grande. Durante diciembre tiene lugar el Encuentro Nacional de Pesca con Mosca y la concurrida Fiesta Provincial del Róbalo, y en febrero está la Fiesta Provincial de la Trucha.




INFORMACIÓN ÚTIL
Cómo llegar
De Buenos Aires a Ushuaia Aerolíneas Argentinas tiene 6 vuelos diarios sábados y martes, 5 vuelos miércoles y viernes y 4 los lunes y jueves, con tarifas desde $ 1668. Lan tiene un vuelo diario los lunes, miércoles, jueves y viernes y 2 los martes, sábados y domingos, con tarifas desde $ 1510. A Río Grande vuela Aerolíneas Argentinas una vez por día los sábados y domingos y dos los lunes y viernes, con tarifas desde $ 2600. El alquiler de un Toyota Yaris Sedan por una semana cuesta unos 3.500 pesos.

Dónde alojarse
El Status Hotel Casino propone lujo, casino, pub y restaurante, gimnasio bien equipado, valet parking y otros servicios, con habitaciones dobles desde $ 550. La cálida Posada de Los Sauces también tiene restaurante y pub cluby habitaciones al mismo precio. Desde la Posada Don Fiori se ve el amanecer sobre el mar. Ofrece los servicios básicos a una tarifa de $ 586 la habitación matrimonial.

Dónde informarse
Oficina de Turismo de la Casa de la Provincia de Tierra del Fuego: 4328-7040/1

lunes, 14 de enero de 2013

Bariloche en Verano



El verano hace reverdecer la intensa perfección de Bariloche. Caminando por los rincones de sus bosques, recorriendo en bicicleta las laderas del Cerro Catedral, disfrutando en auto sus paisajes o navegando sus lagos magníficos, siempre se estará llenando el alma del escenario más hermoso que ha creado la Naturaleza en el sur del Mundo.



Caminatas por los bosques, sobre las montañas

Si desde la playa del Nahuel Huapi se mira el Hotel Llao Lao. la vista se desliza a la magnífica montaña que tiene detrás. Entonces, puede crecer en uno el deseo de andar caminando por allí arriba. No es imposible. Este es el secreto mágico de Bariloche: las maravillas que uno ve son accesibles. Lo que se está contemplando es el Cerro López. En tres horas de caminata desde su base se llega al refugio (se puede hacer en 4 x 4), para empezar un trekking inolvidable por terrenos de piedra, atravesando manchones de nieve, arroyos de montaña y un mallín. Los mallines son humedales, zonas en las que el suelo está alfombrado de plantas que aman el agua que lo satura. En el recorrido van apareciendo como gigantes de otro mundo las agujas de roca basáltica, y los enormes paredones de piedra de la montaña. Cuando se llega a la cumbre, a 2.200 metros, se alcanza una vista increíble del Tronador y el brazo Tristeza del lago Nahuel Huapi. El trekking es de entre dos y tres horas.
Otros similares pueden hacerse al Cerro Ventana, al Cerro Catedral, al Cerro Challhuaco y al Cerro Bella Vista. Los más aventureros podrán animarse a una travesía de tres días desde el Cerro López hasta Laguna Negra o desde el Refugio del Frey al Jakob, atravesando valles y bosques, trepando montañas y durmiendo en refugios. De Colonia Suiza a Pampa Linda lleva 5 días, y la agencia Andescross ofrece el cruce de los Andes en 12 días. También arma una expedición, exigente e inolvidable: el cruce de glaciar y ascenso al Pico Argentino del Cerro Tronador.
Más tranquila es una caminata para disfrutar del Lago Gutiérrez, desde Villa Los Coihues por plácidos senderos hasta Cascada de los Duendes en un paseo de tres horas. Se regresa bordeando el arroyo Gutiérrez y pasando por la Virgen de las Nieves, en medio de un bosque quieto de coihues gigantes y cipreses.

Mountain bike

Otra manera de vivir el paisaje (todo Bariloche es paisaje) con el cuerpo y llegar a lugares recónditos es subirse en una mountain bike y salir a recorrer los infinitos senderos que traman los alrededores de la ciudad. Senderos por bosques, caminos por suaves ondulaciones, veredas que trepan laderas peladas: la variedad de lugares y de niveles de dificultad es muy rica. Uno puede largarse a andar sin rumbos o, mejor, planificar circuitos de medio día, día completo o viajes de algunos días. Un paseo top es hacer los Siete Lagos, pedaleando hasta San Martín de los Andes.
En enero y febrero funciona en el Catedral un bike park con más de 20 circuitos que incluyen desde sendas para principiantes, con bajadas leves por las laderas, hasta el más alto nivel de saltos, estructuras de maderas y circuitos técnicos para los más experimentados. Se puede alquilar bicicletas especiales en la base del Cerro, contar con instructores y guías en las escuelas, y adquirir un pase para los medios de elevación. Durante toda la temporada se organizan eventos como competencias de Descenso, Dual Slalom, Padres e Hijos, Sesiones Fotográficas, demostraciones de dirás y otros.

Circuito Chico, vidriera a la belleza

El recorrido de los 65 kilómetros del Circuito Chico es la manera más placentera de disfrutar de Bariloche. En cada recta, subida, curva, está presente la belleza superior del paisaje. Se destacan miradores naturales como el Punto Panorámico y Bahía López que nos dejan el alma en silencio, contemplando sin pensamientos. En el kilómetro 17 de la avenida Bustillo, que se toma a la salida de la ciudad para ir bordeando el Nahuel Huapi, está el Cerro Campanario, a cuya cumbre es posible subir por una aerosilla. Allí está la mejor visión de todo el circuito: los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno, la laguna El Trébol, las penínsulas de San Pedro y Llao Llao y la Isla Victoria.
Llegando al Hotel Llao Llao está la capilla San Eduardo, en un marco natural de ensueño. Puede visitarse para descubrir en su interior reproducciones de los vitrales de los artistas Forte y Vázquez Málaga, y un friso de Raúl Soldi. Más adelante se atraviesa un puente sobre el río Angostura, que une los lagos Moreno y la península Llao Llao, y luego el puente sobre el lago Moreno. En unos kilómetros se comienza a bordear la laguna El Trébol, ya cerrando el circuito. La excursión puede hacerse en medio día, pero el verano es el tiempo ideal para detenerse en las playas sobre el Nahuel Huapi, Bonita o Serena, o hacer un picnic en un rinconcito que guarda el bosque junto al agua fría en Villa Tacul, el arroyo Angostura o el lago Moreno. Una opción imperdible es detenerse en algunas de las numerosas casas de té o restaurantes instalados a lo largo del itinerario, donde también se consiguen tejidos, maderas, velas, cerámicas, cosméticos y otros productos regionales de elaboración artesanal.


En lo alto de los Andes, navegando

Como si fuera una ofrenda, los Andes levantaron en sus regazos al Nahuel Huapi hasta el cielo. Por otra parte, su profundidad es desconocida, y en algunos sectores es abismal. Es un lago bellísimo y misterioso, y largarse a navegarlo encierra la promesa de secretos rincones guardados en sus cosas, a los que se llegará en un barco. Los tres paseos clásicos son el que visita la Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, el que toca Puerto Blest y llega a la Cascada de los Cántaros y el Cruce Andino. Ésta última navegación es una viaje hacia el corazón de la cordillera entre cerros hasta Puerto Blest. Desde allí el viaje está hecho de recorrido en ómnibus y navegaciones, tocando el Río Frías, Puerto Alegre, el Lago Frías, la selva valdiviana, el pueblo de Peulla, en Chile, el lago de Todos los Santos, los Saltos de Petrohué, el Lago Llanquihue y finalmente la ciudad de Puerto Varas.


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Eventos del Verano

Enero
Lunes 7: III Encuentro Internacional de Flauta
Jueves 10 y viernes 11: Pedro y Pablo
Domingo 20: Liliana Vitale y Verónica Condomí presentan Humanas Voces

Febrero
Miércoles 20: Ópera Romántica Francesa
Sábado 23 y domingo 24: Carreras 4 Refugios y 2 Refugios

Fiesta Nacional del Curanto
Al llegar a Colonia Suiza, a 25 kilómetros de Bariloche y al pie del cerro López, uno siente que mágicamente ha aparecido en un siglo perdido en una aldea de los Alpes. El formidable marco natural contiene una atmósfera de tradición vivaz y vida rural, donde el viento nos deja apenas rastros de fragancias de flores, aroma de asado y de tortas húmedas o de rudo olor a vacas. Una tradición que los fundadores del lugar llevaron desde Chile es el curanto, una comida comunitaria araucana que se hace en un pozo, con piedras incandescentes que cocinan carne de vaca, cordero, cerdo y pollo, chorizos, salchichas, verduras y queso. En este febrero se hará por primera vez la Fiesta Nacional del Curanto, con shows musicales, una exposición de la cultura mapuche, una demostración de talladores de esculturas en madera, un patio cervecero, visitas guiadas al criadero de truchas y demostración del proceso de ahumado y coros en el patio de la capilla.

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Gastronomía
Cassis, Butterfly y Alto el Fuego son los restaurantes estrellas de este verano en Bariloche. Cassis está retirado (en la ruta 82 a 1 kilómetro del cruce a los Coihues) y tiene una vista casi inverisímil al lago Gutiérrez, que en verano se extiende hasta pasadas las 22. La cocina es europea moderna sobre productos patagónicos. El plato estrella es el strudel de cordero, con hierbas frescas, papas y tomates confitados. Los clientes destacan la presentación, las preparaciones en el exacto punto y cuidadas en todos sus detalles, y la atención amabilísima, casi íntima, de sus dueños.
Butterfly, sobre Playa Bonita, propone una degustación sorpresa de siete pasos, definida por la inspiración de su chef irlandés (a quien acompañan un sommelier alemán y una anfitriona argentina). Los visitantes quedan encantados con la propuesta, que puede incluir sopa de pescado con frutos de mar, ravioles con estofado de conejo, pata de cordero con puré, sopa de langostinos o mini pizza a la piedra.
Esta temporada estival será el estreno para Alto el Fuego, una parrilla escondida a pocos metros del Centro Cívico (20 de Fabrero 451) que viene sido furor entre los locales. La calidez comienza por la casa, patrimonio histórico de la ciudad, adaptada bajo la premisa de resguardar las características del edificio que fue construido en 1941. De la carta, los clientes destacan la calidad de todo y su punto justo: chorizo, matambrito, vacío, mollejas, bondiola, cordero, ojo de bife, entraña, riñoncitos, trucha… Comida abundante, precios accesibles y una impecable cava de vinos.


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MINIGUÍA
Dónde alojarse
Cabañas Bosque del Nahuel (www.bosquenahuel.com.ar). En el Circuito Chico, dentro de un bosque de coihues, cipreses y lengas. Las cabañas tienen hogar a leña, aire acondicionado, wi fi, y el complejo cuenta con hidromasajes, estacionamiento, piscina cubierta, gimnasio, saunas. Las tarifas son de 720 pesos para cabañas para 4 personas y 860 pesos para 6 personas, con desayuno.
Refugio Cordillera Bariloche (www.cordillerabike.com). Hostel en punto estratégico hacia todas las excursiones (km. 18 de av. Bustillo), con wi fi, rental de mountain bike y calefacción central. Tarifas desde $70 por día por persona.
Frente al Centro Cívico y a 200 metros del Lago Nahuel Huapi, el Kenton Palace Hotel tiene restaurante, gimnasio, sauna, SPA y business center. Hay habitaciones dobles desde 423 pesos.
Los precios de las habitaciones dobles del Llao Llao Hotel & Resort Golf-Spa arrancan de 1.868 pesos.

Cómo llegar
Aerolíneas Argentinas tiene varios vuelos diarios desde Buenos Aires, desde 2.200 pesos. Desde Córdoba, Mendoza y Rosario los vuelos hacen escala en Buenos Aires, con tarifas que van de 2.500 a 2.800 pesos. En ómnibus, tienen salidas diarias Andesmar, Nueva Chevallier, Crucero del Norte y Via Bariloche, con tarifas que rondan los 1.000 pesos.

Dónde informarse
Tel. (0294) 4422484 – 4431484
San Martín 662 6º piso, San Carlos de Bariloche




domingo, 9 de diciembre de 2012


Socorro
Por Gustavo Ng

 

Hay que observar bien para distinguir un cuadradito anaranjado recortado en la selva verde que cubre el morro de enfrente. Lo miramos allá lejos, un poco hacia abajo, desde la cumbre de un cerro más alto. Las cosquillas inquietan el estómago cuando tomamos conciencia de que allí es donde terminará el vuelo que estamos por comenzar, cuando demos cinco pasos por la plataforma de roca y nos impulsemos hacia el vacío. Nos deslizaremos por el cielo colgados de un cable. Parece que el susto no se nos pasará jamás, pero a poco andar, la gloriosa sensación de volar y la brillante hermosura de la Tierra alrededor nuestro, nos habrá despejado cualquier sentimiento que no sea la dicha.

El vuelo es una tirolesa de un kilómetro de largo entre dos picos de las Sierras de Mantiqueira. Estamos en Socorro, una pequeña ciudad que es polo de deportes de aventura, a sólo 140 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo y a 110 de Campinas.
La formidable tirolesa en la que se vuela a 60 kilómetros por hora y que se engancha con otras dos para llegar al pie del morro, es una de las actividades del Hotel Fazenda Parque dos Sonhos, uno de los parques del lugar, en la frontera con el Estado de Minas Gerais, y en el corazón de la Mata Atlántica. El terreno de montañas amables, selva y ríos es perfecto para esta clase de turismo: bellísimo para contemplar y vivaz, irregular y variado para disfrutar de la Naturaleza en movimiento.
El resultado de permanecer unos días en el Hotel Fazenda Parque dos Sonhos es algo que quedará como una historia que siempre se recordará, y cada vez que se la recuerde se volverá a armar el grupo con el que estuvimos allí.
Entre los árboles de la selva que rodea al hotel otros cables forman puentes y sendas de maderas colgantes que van de árbol a árbol. A la actividad de recorrer la Mata Atlántica por esas pasarelas aéreas le llaman arborismo. Quienes vayan en familia notarán que en los chicos produce algarabía de macacos y en los adultos hace rebrotar la remota e incumplida felicidad de sentirse Tarzán —o Jane. Los audaces recorren a 15 metros del suelo 800 metros, en los que hallan obstáculos y terminan con dos tirolesas de 200 y 250 metros.
El vértigo se paladea también andando por paredes de rocas. El cuerpo desafía la fuerza de gravedad y la vista se extasía con los paisajes mientras se baja 25 ó 50 metros en rapel (con cuerdas). A veces los pies se apoyan en la pared, a veces quedan en el aire, pero siempre nos tienen emocionados. El Parque do Monjolinho reserva un rapel para auténticos valientes: el descenso es desde una plataforma a 30 metros de altura, sin paredes de roca, sólo en el vacío.
En este parque también hay diferentes maneras de divertirse en las aguas del Río do Peixe: el acqua-ride, en flotadores individuales para navegar acostado boca abajo, por los sectores más tranquilos y por los rápidos, un rafting de dos horas y media que atraviesa más de 20 rápidos en siete kilómetros, y una travesía llamaba bóia-cross, sobre las clásicas cámara de camión (remozadas), remando con las manos, jugando con los otros navegantes, divirtiéndose con el agua. La seguridad es extremada en todas las actividades, desde las que reclaman más adrenalina a las más apacibles. Todas las travesías por el agua, por ejemplo, se hacen con equipos y acompañadas por coordinadores que dan un pequeño entrenamiento antes de salir.
Las caminatas por sendas en la selva nativa son momentos de paz, oliendo el aroma vegetal y el agua, escuchando las cascadas escondidas y los pájaros en todas partes.
El territorio es de Mata Atlántica y de fazendas, chacras, algunas de las cuales también están acondicionadas para el turismo. La Fazenda Campo Dos Sonhos recibe a los visitantes para mostrarles cómo se cultivan las verduras en la quinta, cómo se procesa el café desde la cosecha, cómo se hacen dulces y licores; en un vagoncito tirado por un tractor se recorren los corrales de los gansos, las cabras, las vacas; en mansos caballos se pasea bajo la sombra y junto a la laguna, que luego se la recorre en botecitos a pedal. Por una incipiente ruta de turismo rural, se merienda en una casita del campo, de los abuelos de los dueños, gente caipira que disfrutará sirviendo un banquete infinito de panes dulces o saborizados, tortas, quesos, buñuelos, café, chocolate... con la señora explicando cómo hizo este paozinho de queijo o aquel dulce de cocada con frutilla. Terminada la comida, una banda de músicos sertanejos tocarán y bailarán orgullosamente su música.
El paisaje serrano es encantador. Socorro es suave paisaje montañoso de pintura naif. La tierra es un tapiz hecho de paños verdes de plantaciones de caña de azúcar o café, divididos por cercas de palos, arroyos o caminitos de tierra. Hay una vieja y hermosa casita de colonos italianos, con patos en un estanque, árboles frutales, gallinas blancas subidas a un tractor y un jardín con flores. Una señora nos saluda, con un pañuelo en la cabeza y un vestido azul a lunares blancos. Hay vacas brasileñas, blancas, algo gigantes, con unos cuernos larguísimos. Y hay descomunales rocas en cualquier lugar entre campos de césped, que parecen surgidas de la tierra con su cuero gris cubierto de líquenes. El cielo del día es blanco, cuando las tardes son tórridas, pero en las noches la fiesta de las estrellas brilla, mientras cantan los grillos y las ranas, y sobre los arroyos se reúnen las luciérnagas con sus delicadas luces verdes, en otra fiesta que imita la del cielo.


La aventura accesible

Su supone que la plenitud física es requisito para hacer deporte aventura, con lo que muchas, o la mayoría, de las personas tendrían vedado disfrutar intensamente de los paisajes con el cuerpo. Por otro lado casi el 20% de la población tiene algún problema de movilidad. Socorro decidió no darle la espalda al tema y promovió, con ayuda de los gobiernos federal y estatal, un plan para que los parques vayan adaptando actividades de modo que puedan ser disfrutadas por personas con movilidad reducida y capacidades diferentes. Liderando la iniciativa que acompañan otros prestadores, Parque dos Sonhos hizo accesible todas las áreas de alojamiento y restaurantes, y la tirolesa, las actividades acuáticas, el trekking por la selva, las cabalgatas y otras diversiones.


INFO PRÁCTICA
Cómo llegar
Gol, Tam Mercosur, Aerolíneas Argentinas y Tam tienen vuelos directos desde Buenos Aires a São Paulo (Aeropuerto de Guarulhos) todos los días, con tarifas desde 450 dólares. De allí conviene alquilar un auto (un Palio 1.4 cuesta 52 dólares por día) para recorrer los 140 kilómetros hasta Socorro, para lo cual hay que salir por Fernão Dias hasta Bragança Paulista y de ahí a Socorro por la Rodovia Capitão Barduíno.
Dónde alojarse
El Hotel Fazenda Campo dos Sonhos tiene restaurante, piscina, saunas y lugares para hacer deportes. Tanto habitaciones como dependencias están adaptadas para personas con deficiencias o movilidad reducida. Las habitaciones dobles cuestan desde 200 dólares, incluyendo 4 comidas diarias y actividades de aventura. El Hotel Recanto tiene piscinas, restaurante, salón de juegos, canchas de tenis y de fútbol, con habitaciones desde 220 dólares en base doble. Con los mismos servicios el Grinberg’s Village Hotel tiene habitaciones dobles desde 120 dólares y cabañas hasta 6 personas desde 280 dólares.
Dónde informarse
Área de Turismo de la Embajada de Brasil en Argentina: tel. (011) 4515-2400,  turismo@brasil.org.ar



lunes, 23 de enero de 2012

Gramado ideal


Las amplias playas del placer y los morros cubiertos de selva que entran dormidos en el mar son la postal de Brasil, pero sabemos que su vasto territorio está poblado de otros parajes asombrosos. Hay un rincón, en lo alto de las Serras Gaúchas, que es un pequeño mundo exquisito.
A 115 km. de Porto Alegre, Gramado es un escenario de perfección irreal, armado con casitas de estilo alemán salidas de revistas de decoración y adornado por jardines que compiten en esplendor. Es un pueblito casi alpino (en invierno se cubre de nieve), enclavado a 860 metros de altura en un paisaje de montañas donde reinan las araucarias. Ha sido construido con la decisión implacable de que resultara hermoso para recibir al turismo.

Minimundo ideal 

Dentro de Gramado, las familias viven una fiesta visitando Minimundo, una maqueta gigante que es también la expresión más acabada de cómo quiere ser este pueblo. Se puede estar el día entero siguiendo los trenes que recorren los castillos de Neschwanstein y de Lichtenstein, la Municipalidad de Freiburg, plazas, iglesias, astilleros y barcos, telesférico, una estación de subte de Hamburgo, lagos, cascadas y casas típicas. Hay un mundo entero por descubrir, con miles de muñequitos que crean situaciones simpáticas.
Y Gramado no tiene nada que envidiar a los habitantes del Minimundo ideal. Sus vecinos viven sin preocupaciones porque la seguridad es absoluta, el pueblo es hermoso, la gente amable, la limpieza insuperable, todo es ordenado y funciona. Hasta el detalle más desapercibido es cuidado.
La pequeña Gramado se mira en el espejo de la gran maqueta de Minimundo. El creador de Minimundo, Otto Höppner fue protagonista de la colonización alemana, la que dejó en Gramado una fuerte impronta cultural. Cada casa y edificio respeta con entusiasmo los estilos normando y bávaro. Con las plantas y las flores hacen una composición urbana deliciosa, que el terreno irregular permite observar y disfrutar. En los comercios los gramadenses atienden con cordialidad natural y los automovilistas se detienen calmamente cuando un peatón va a cruzar la calle.
Gramado es un Brasil muy diferente. Los brasileños vienen para descansar del agobio del calor a una villa donde no hay hordas de turistas, ni gritos, ni embotellamientos, ni pícaros.

Roteiro Rural

Desde Gramado, una mañana de sol se recorre el Roteiro Rural por la Linha Bonita. En los altos prados las nubes se meten a pastar en el fondo de las casas, enredándose entre las vacas y posándose sobre los estanques donde nadan los patos. La primera escala es la casa de Elizabeta Ferrari, centenarias la casa y su dueña. La casa es de la época en que se construía con madera de araucaria, con las habitaciones arriba y debajo las herramientas, los salamines y las gallinas. Todo alrededor es verde, azul estridente el cielo y las nubes de blanco recargado. Más adelante esperan a los visitantes Cenilda y Erni, para mostrarles su molino de yerba mate y ofrecerles sus frutas secas y sus licores. Reciben complacidos, dejan brotar cuánto los alegra la visita hablando a los gritos y mirando con ojos sonrientes. En su viejo molino el molinero Nelson Cavichion, entre trastos centenarios, se larga a contar la historia de sus abuelos pioneros: los sacrificios, las pequeñas dichas, la rutina. Los visitantes ríen y se dejan ganar por la ternura, y los trastos cobran sentido. En el último mojón de la excursión, otro matrimonio recibe con las tortas que hicieron la señora y sus hijas y los embutidos del marido, dan charla y al final participan a todos de una canzonetta italiana.
En una visita a Bento Gonçalves, a 72 kilómetros, se remontan las raíces italianas en un paseo en el tren turístico María Fumaça, al que suben, a poco de traquetear, músicos que tocan la tarantela y bailan con los pasajeros. Los brasileños turistas, carentes de melancolía, festejan con excitación de egresados —además, en una parada se ha abierto la canilla de la sidra para todos.

La herencia italiana y alemana

Gramado es el resultado de la inmigración de italianos y alemanes. Fue amasada por la fe de los colonos  en que los hombres pueden vivir pura y alegremente en una villa habitada por la bondad y la inocencia.
Nova Petrópolis, a 36 kilómetros de Gramado, es la cuna de los alemanes que llegaron en el siglo XIX. Caminando por un prolijo bosque que guarda un lago se llega a la Aldeia do Imigrante. Allí permanecen flotando en el tiempo modestas casitas, una pequeña capilla de piedra y madera, la antigua escuela, un comedor generoso y un cementerio íntimo. En el mismo parque una enorme glorieta gigante y un vasto salón con escenario y mesas comunitarias albergan las fiestas alemanas, desde los casamientos hasta la Oktoberfest. Los turistas son invitados a la Noche Alemana, en la que disfrutan una variedad pródiga de platos, tortas y cervezas, mientras observan y al fin participan de los bailes tradicionales, al son de una orquesta que parece recién llegada de las orillas del Rhin.

Naturaleza domesticada

El entorno natural de Gramado es tan espléndido como la ciudad, con las dimensiones brasileñas: todo se expande en demasía. En el Parque Nacional Caracol un arroyo se arroja al vacío, formando un salto tan alto que el agua parece no terminar de caer. Las altas masas de araucarias, árboles prehistóricos, se alejan hasta el infinito. En el Parque Nacional de Aparados da Serra el cañón de Itambezinho es una fisura de 700 metros de profundidad en la carne del planeta. Los brasileños descendientes de inmigrantes han domesticado incansablemente esta Naturaleza impresionante para hacerla fructificar. Gramado está en la Ruta del Vino del sur de Brasil y muchos de los campos que la rodean están alfombrados de brillantes viñedos. (Ver apartado)



La Ruta del Vino de Rio Grande do Sul
Desde Gramado se puede recorrer la Ruta del Vino, hecha de bodegas muy bien preparadas para recibir a los visitantes. La Vinícola Aurora está en Bento Gonçalves, donde también recibe a los turistas la Vinícola Miolo, que hace vinos excelentes y fue pensada desde su establecimiento para el turismo, con asesoramiento de europeos y mendocinos. En su sótano hay miles de barricas de roble, y dentro del vientre de las barricas duerme el vino. El lugar está iluminado y ambientado para que el visitante sienta la vida que late en la bodega. El tour comienza junto a unos primitivos toneles gigantes fabricados con madera del lugar, sigue entre tanques de acero, el sótano de las barricas, un sector de lotes especiales, luego una colección de vinos históricos y termina en una degustación de los productos más excelsos: vinos que sólo se venden en Inglaterra, ediciones limitadas, producidos en base a las sugerencias del legendario enólogo Michel Rolland.
Partiendo de Bento Gonçalves, la Ruta del Vino de Rio Grande do Sul recorre Caxias do Sul, Veranópolis, Garibaldi, Cotiporã, Vila Flores y Nova Prata. La visita a las bodegas y viñedos está en muchos casos asociada con alojamiento, paseos y una  gastronomía de lujo.


MINIGUIA
Cómo llegar
Aerolíneas Argentinas tiene vuelos diarios desde Aeroparque a Porto Alegre, con tarifas desde 189 dólares + impuestos. El transfer hasta Gramado (115 km.) cuesta unos 250 reales y el alquiler de autos en Porta Alegre puede ir de 600 reales por semana (Gol o Palio) a 1.000 reales (Picasso o Scènic).
En auto se llega a Porto Alegre, desde Buenos Aires pasando por Montevideo, por Colón/Paysandú o por Paso de los Libres/Uruguaiana. Son entre 1.400 y 1.500 km. La opción Paso de los Libres/Uruguaiana es la mejor si se va desde el Litoral: Paraná y Santa Fe están a 1.200 km., Corrientes a 1.000 km. y Posadas (cruzando por Garruchos) está a unos 800 km.
Dónde alojarse
Con buenos servicios, el Hotel Serrano tiene tarifas desde 400 reales. El Ritta Höppner es un rincón germano, con tarifas desde 300 reales. La Pousada Ald’ Mama, en el centro, tiene habitaciones dobles desde 145 reales y la Pousada Vale do Quilombo, con una vista increíble al valle, tiene tarifas desde 200 reales. La Cabana Belo Destino, hasta cuatro personas, desde 110. En alta temporada (hasta medianos de enero) los precios suben hasta 50%.
Información
Comité Visite Brasil, turismo@brasil.org.ar, tel. (11) 4515-2422,